11 ago. 2010

Mas mierda que nunca.


Escribo desde un autobús Zaragoza – Madrid, en el asiento de delante tengo un padre alemán jugando a cartas con su hijo, de unos seis años y curiosos ojos azules, a mi izquierda un hombre de mediana edad con una incipiente y dura barba blanquecina y la mirada perdida, dormita, dando cabezadas, a su izquierda un chico sudamericano mira por la ventana donde vé como el paisaje pasa al ritmo que marca su mp4, en el asiento de delante de éstos dos, un pequeño japones de mas o menos mi edad lee un gran dossier de folios, y la bonita mujer de falda verde y sandalias de su lado también lee, un denso libro de tapas marrones escrito en... sueco, quizás. Y en la parte de atrás, al lado de una gordita niña negra durmiendo plácidamente hay un par de jovenes cubanas hablando demasiado escandalósamente para todos los infelices que intentan imitar la placidez de la niña.

Lo que quiero decir con ésto es que mañana, día 12 de agosto, no tengo ni idea del público al que me voy a enfrentar en “La escalera de Jacob” ¿Jovenes, maduros, eruditos, simplones, de risa fácil, amas de casa, extranjeros de mi misma habla, de otra...? en fin, la pregunta que mas me preocupa ya no es el “cual”, ni siquiera el “cuántos” me preocupa el “alguno”. Y esque no ignoro la cruda realidad: Un bolo en un espacio pequeño, en una ciudad nueva,en pleno mes de agosto, sin costa, donde nadie me conoce y a nadie le han podido hablar del actrón, donde tampoco he aprendido aún la mejor manera de publicitar...

Bueno, mañana os contaré la experiencia, necesito mas mierda que nunca.

Besos, lector@s.

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